¿Quién soy yo para juzgarte?

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Mi primera clase de “Introducción al Derecho”, que enseñaba el profesor Torre Rueda, fue muy importante para mí. El primer día aprendí el prin­cipio más bási­co de mi carre­ra: “El derecho de uno termina cuando empieza el de los demás”, el cuál apliqué desde entonces en mi vida coti­diana. Por ejem­plo, cuando hacía una fiesta en mi casa y ponía la música a todo volumen, pensaba… “Tengo derecho a escuchar música al volumen que quiera, pero mi de­recho a escuchar música termina cuando empieza el derecho de mis vecinos a dormir sin ruidos”.

Hace unos días nuestrxs hermanxs LGTTTBIQ han marchado por las calles exigiendo sus derechos de amar libremente y de ejercer los que la Ley buena­mente nos permite a los heterosexuales. Me puse a pensar en todas las personas que al estilo de #Con­MisHijosNoTeMetas han satanizado las diferentes formas de amor que existen en la sociedad. Muchos han teorizado sobre lo “anormal” o “antinatura” de la situación, sin notar que a lo largo de la historia exis­tía el homosexualismo: Oscar Wilde, Freddy Mercury, Nerón, (mi maestro espiritual) Allen Ginsberg, Mi­chael Foucault entre otros personajes, (y mencionar a los Borgia puede causar que más de uno se persig­ne). Señores, nuestro derecho a ser heterosexuales termina cuando empieza el de otro a ser Homosexual, Transexual, Bisexual, Gay, Lesbiana, Trisexual, Panse­xual, Queer, etc, etc.

Cada vez que pienso lo difícil que debe ser amar libre­mente en una sociedad tan impregnada de culpas y odios me solidarizo con todos aquellos que con mucho #Orgullo han asumido su sexualidad y han decidido gritarle al mundo sin miedo lo que son.

¿Quiénes somos nosotros para juzgarlos? Esta pre­gunta va dirigida a todos aquellos no están de acuer­do con las diversas formas de amor, ¿Quiénes so­mos? ¿Somos mejores? Acaso no amamos también, a nuestros hijos, amigos y hasta a nuestros perritos. El amor no tiene color, no tiene raza ni credo y si tú amigo lector no estás de acuerdo y piensas criticar este humilde artículo solo puedo decirte: ¡Quién soy yo para juzgarte!

Y hablando de juzgar… Parece que en San Isidro se les ha cortado a los vecinos el cable y hasta la luz, pues que los vecinos sanisidrinos no han visto en la tele que nuestros profesores cusqueños han salido a exigirle a PPKutra que cumpla sus promesas y les dé a nuestros maestros un sueldo digno. Aprovecho para saludar a mi profesora Ubelina Zegarra Farfán, tan linda y gracias a la que puedo escribir este artículo, la que me decía siempre que yo debía escribir ¡GRACIAS PROFE VALE UN PERÚ!

Espero que no les hagan pasar un día del maestro sin cumplir estas exigencias, pues el pueblo cusqueño no perdona a los mezquinos, #Ayayay Ministra, recuerde que el mega lobby del aeropuerto se cayó por fuer­za Inca y que con él se fue el “bien amado” Ministro Vizcarra. ¡CUIDADITO NO MÁS!… Mientras la Ministra está de viaje, el pueblo está en las calles. Ministra ¿Quién soy yo para juzgarla?

Por: Cricia Ochoa Huamantica