“El milagro económico peruano”

El incendio sucedido en el emporio comercial de Las Malvinas, ubicado en Lima, muestra con dureza, el tipo de país que tenemos. Uno injusto, donde una minoría es, y ha sido, dueña de todo. El Perú, un es­pacio físico muchas veces recortado, un territorio no una nación, en el que los habitantes, no ciudadanos, nos movemos como bestias en el coto de caza de un señor feudal.

Dicha situación histórica solo ha empeorado desde que en los 90 ingresara el modelo neo liberal, gracias al reo Alberto Fujimori. Desde esos años, se ha trata­do de instaurar en el inconsciente colectivo la famosa frase de “el milagro económico peruano”. Con ella se mostraba a la gente cifras que hablaban de creci­miento, se hablaba del emprendedurismo, cuando el único “milagro” era que la gente a pesar de la desre­gulación laboral se las ingeniaba para sobrevivir.

Este famoso “milagro” no es más que un discurso impuesto desde los círculos más altos del poder para justificar un orden de cosas deplorable, y que sin em­bargo a las hienas que nos dirigen, explotan y go­biernan les es altamente funcional, pues es la base de SU enriquecimiento. Lo explico más claro, para que existan las grandes fortunas de gente de apellido rimbombante, deben existir personas, como los jó­venes muertos en el incendio, que produzcan riqueza para los primeros en condiciones de semi esclavitud. Así de simple.

El Perú es un país inviable, desde hace mucho, y solo una imbecilidad generalizada nos impide verlo. Pero esta “ceguera” no es casual. Ha sido incentivada, in­ducida. Sí, los responsables o encargados fueron, y son, las instituciones como: la iglesia, el colegio, y últimamente los medios de comunicación. Las herra­mientas de dominio son: el fanatismo, el falso con­cepto de “orden”, el alcoholismo y el consumo. A ello, habría que sumarle los falsos discursos creadores de identidad.

Me pregunto ¿hasta cuándo la “complicidad de la víc­tima”? Puesto que en la tragicomedia que es nuestra historia solo han existido: victimarios, víctimas, cóm­plices, e inconformes. Estos últimos casi siempre han dado la vida tratando de cambiar el injusto orden de cosas.

Lo acontecido en este incendio no deja lugar a dudas acerca de lo que realmente es el sistema neoliberal y sobre quiénes se asienta, quiénes proporcionan la grasa para que sus engranajes sigan moviéndose.

Es deber de la gente pensante hacer luz sobre las masas lobotomizadas por el sistema, por el Trome, Combate, EEG, y demás basura de los mass media. En definitiva, mediante un fuerte trabajo de concien­tización la elección podría ser nuestra… sino, seguire­mos amando nuestra esclavitud.

POR: FRANCISCO LEÓN