La ciudad del Cusco al borde de una crisis por el agua

Traer agua para consumo humano de zonas alejadas es caro e ineficiente, tenemos que cosechar el agua de lluvia

La semana pasada hice referencia a la cantidad de agua que “impor­ta” SEDA CUSCO de sitios tan ale­jados para satisfacer la demanda poblacional de la ciudad de Cus­co. A partir de esto, algunos co­legas comenzaron a puntualizar el problema creciente de la falta de agua potable para la ciudad y me animaron a escribir sobre este tema; por tanto, hoy abordare­mos la problemática del abastecimiento de agua de la ciudad y plantearemos algunas alternativas de solución.

Seguro, muchos de ustedes que viven en la ciudad de Cusco, constantemente están afectados por los cortes de agua potable en sus domicilios, es casi una costumbre no tener agua en las noches y en algunos lugares de la ciudad el servicio de agua cubre solamente algunas horas. Estas limitaciones en el servi­cio de agua potable para la ciudad se deben fundamentalmen­te a que las fuentes de agua cada vez son insuficientes para cubrir la creciente demanda de la población y por otro lado las mismas fuentes vienen disminuyendo en sus caudales.

La disminución de los caudales de las fuentes de agua se deben principalmente a factores internos y externos, como factores internos podemos mencionar a la perdida de la capacidad de regulación hídrica de los ecosistemas asociados a las fuente de agua de la ciudad, debido a la perdida de vegetación por deforestación, quemas y sobrepastoreo, así como la intensifi­cación del proceso de erosión de los suelos; tanto la vegetación como el suelo, constituyen un binomio que permite la infiltra­ción de las aguas de la precipitación pluvial y que los acuíferos subsuperficiales y subterráneos se recarguen; al perderse la vegetación y los suelos, el agua escurre libremente y se pierde directamente en los cauces de los ríos y quebradas, acelerando también el proceso de erosión.

Los factores externos están asociados a los efectos del cambio climático, debido a la alteración de los patrones espaciales y temporales de precipitación así como la perdida de los glacia­res que constituyen los mayores reguladores hídricos de las cuencas altas andinas.

Otro factor que determina la disponibilidad de agua en la ciu­dad, es que esta se extrae de fuentes alejadas de la ciudad, encareciendo su transporte y distribución. La ciudad importa más de 17 millones de m3/año de agua, para después des­perdiciar mas del 30 % del agua que correa a lo largo de sus 382.7 Km de tuberías, de las cuales más del 40 % tienen un antigüedad de 40 años y por tanto las fugas son constantes; además, tienen que gastar energía para bobear el agua hacia las zonas urbanas ubicadas en las laderas de la ciudad.

Estando ubicada la ciudad de Cusco en una cuenca que en re­cibe una precipitación total anual 679 mm (datos de medidos por el SENAMHI en la estación meteorológica de Kayra con un periodo de registro de 45 año), desechar un recurso que cae libre del cielo, para reemplazarlo por exactamente la misma cantidad de agua traída desde lejos es caro, ineficiente, un derroche de energía y en última instancia insuficiente para las necesidades de la población.

La alternativa de solución para cubrir las demandas de agua actuales y futuras de la ciudad del Cusco pasan por implemen­tar un plan de gestión hídrica en la cuenca del Huatanay, don­de se prioricen acciones de “siembra y cosecha de agua”. La cuenca de Huatanay dispone de las características hidrológicas e hidrogeológicas para implementar este tipo de proyectos; por un lado se pueden establecer y acondicionar espacios de almacenamiento de agua superficial a través de la construcción de pequeñas represas, las cuales implementadas en diferentes partes de la cuenca pueden cubrir sin problemas las demandas no solo de consumo humano de la población sino también de riego. Por otro lado, la cuenca tiene en las montañas del Pacha­tusan, Mama Simona y Salkantay condiciones hidrogeológicas en los cuales se puede recuperar y repotenciar la capacidad productiva de agua de estos acuíferos a través de acciones de reforestación, manejo de pastizales e implementación de zanjas de infiltración en zonas de recarga hídrica, que reper­cutirá directamente en el mantenimiento e incremento de los caudales de los diversos manantiales y quebradas que tienen su origen en estos puntos.

La propia ciudad a través de los techos de las casas puede constituirse como puntos de captación del agua, solamente habrá que dotar a las viviendas de sistemas captación de los techos y puntos de almacenamiento del agua que pueden cu­brir tranquilamente las necesidades de agua de las poblaciones que tienen limitaciones para satisfacer sus demandas de agua.

También se puede implementar grandes depósitos subterrá­neos de agua por debajo de la ciudad, las cuales podrían captar la escorrentía superficial generada por las calles y viviendas de la ciudad, estas aguas podrían luego ser utilizadas para el riego de áreas verdes. Complementariamente, este sistema también serviría como un sistema de regulación de las máximas aveni­das que afectan a la parte baja de la cuenca.

Este reto implica un gran proceso de concertación entre todas las demarcaciones políticas presentes en la cuenca del Huata­nay así como las instituciones con competencias sobre la ges­tión de los recursos hídricos pero sobre todos la participación de toda la sociedad civil. Un gran desafío para nuestras autori­dades y la sociedad civil en su conjunto.

Por. M.Sc. Wilfredo Chávez Huamán