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El hombre que logró detener el tiempo

Es cierto todo lo bueno que se dice de él en todos los panegíricos que circulan alrededor del mundo, desde aquellos que se han escrito con sentimiento desbordado hasta los que han antepuesto la cordura en los momentos de dolor; pero también son ciertas todas las cosas malas que se dicen de él y que salen en tantas publicaciones a nivel mundial y que no se deben confundir necesariamente con las diatribas. Y es que en la azarosa vida que llevó, seguramente hubo espacio para la barbarie y también para la conquista; no olvidemos, por ejemplo, que él fue uno de los que más contribuyó a cambiar, para bien o para mal, el espectro político del continente americano en las últimas décadas del siglo XX, también que mantuvo en jaque, por un tiempo, al país más poderoso que queda sobre la tierra, aunque
esto le costara un brutal bloqueo económico que dura hasta nuestros días y cuyas consecuencias resultaron
funestas para su pueblo; y claro, no olvidemos tampoco que mandó a eliminar a miles de opositores a su régimen, algunos de ellos compañeros suyos en las trincheras de la revolución y que a otro tanto los condenó a vivir fuera de su país, sin otra perspectiva que el designio de un destierro permanente.
Demás está recordar al detalle su trayectoria política y militar, de eso se están encargando sus aliados y sus
enemigos hasta el cansancio, basta enfatizar en el hecho de que para mantener su régimen, autoritario y
dictatorial, se valió de todos los recursos disponibles, sin importar que sean éticos o anti éticos (al final de
las cuentas, las formas no le importaron mucho, tampoco), recurrió a la ayuda de países aliados, con los
cuales, eventualmente, también se enemistó después; hizo frente a las múltiples amenazas internas y externas
que se le presentaron, de las cuales salió victorioso sin siquiera recurrir a una lucha militar permanente o a una
guerra declarada y en la mayoría de los casos la suerte, aceptémoslo, jugo de su lado y así, con el paso de los
años, fue consolidando su poder y logró controlar la vida y el destino de todos los ciudadanos de la isla, al punto
de encerrarlos, con el pretexto de luchar contra la “influencia capitalista”, en una especie de cápsula donde el
tiempo no avanzó más y de esta manera la modernidad, los avances científicos y tecnológicos nunca llegaron
a Cuba y sus ciudadanos tenían que conformarse, por ejemplo, con movilizarse en autos del siglo pasado, con
mantenerse en contacto con sistemas elementales y deficientes de comunicación y quizás lo más delirante fue
la total represión a cualquier moda juvenil que viniera del extranjero a las cuales se consideraban “aberraciones del sistema capitalista” y por tanto los jóvenes isleños de finales del siglo pasado fueron, quizás, los únicos en el mundo que nunca bailaron rock, ni escucharon a los Beatles.

Ahora que ha pasado mucha agua bajo los molinos, ahora que el tiempo ha pasado inexorable, ahora que uno
de los últimos barbudos de Sierra Maestra se acaba de ir, solo ansiamos tiempos de cambio para Cuba, sin que
esto signifique renunciar necesariamente a sus ideales, ni a sus objetivos de justicia social que por décadas se
han encargado de defender y que son positivos sin duda y sin que nada de eso altere tampoco su soberanía ni
su espíritu solidario, simplemente deseamos que nuevos vientos de modernidad soplen en esta Isla y que sus
ciudadanos sean partícipes de todo lo bueno y todo lo malo que trae este mundo loco y que nunca más nadie
decida por ellos; sabemos que no será fácil, ni rápido, pero con suerte, ojalá en el futuro cercano, podamos ver
a los cubanos, primero reconciliados entre sí, y después viviendo plenamente de la modernidad de los tiempos.

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